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martes, 21 de febrero de 2017

Silogismo del cosmonauta y el dinosaurio

-Respuesta de email No. 2-


Cesar y la Mascara de Anonymous
Desconozco el paradero de nuestro amigo. Sé que vive en el mismo Estado que tú, pero nada más. Cuando veo a su esposa, me dice que le escribe poco y como los locos. Ya sabes que ambos son la encarnación del despiste. Quizás algún día, al detener tu camión en uno de esos restaurantes al lado de la carretera, te lo encuentres de mesero. Él trabaja lo mismo de recolector de naranjas que de bodyguard de una estrella del porno. Y no le afecta. Dicen que guarda su aureola en una caja fuerte para que no la conviertan en folklore.
De todas maneras averiguaré si tiene correo y/o teléfono. Si das con él, seguro te prometerá visita, y ya puedes sentarte a esperarla. Pasarán, al menos, tres o cuatro de sus viajes anuales a Cuba. Nunca sé a ciencia cierta cuándo viene y cuándo se va. Sí te puedo certificar que cuando vengas tú, si está por aquí, lo encontrarás en el estadio viejo entrenando perros. César Millán se salva porque nuestro amigo no es pretencioso, de lo contrario ya lo hubiera desbancado de su programa “El encantador de perros”. Es la única persona que conozco que vive un año en los Estados Unidos, y cuando regresa no parece que haya salido de los predios del Casco Histórico…

jueves, 9 de febrero de 2017

Cosas que tal vez le interesen a Stephen Hawking

-Respuesta de email No. 1-


Agujero negro de Stephen Hawking
Descuida, hermano, averiguaré los precios. Te mencioné Guajimico por estar menos accesible a la farándula de las cuarterías que ha invadido los lugares del centro, pero debo confesar que no lo conozco.
Tengo un vecino que lo menciona con nostalgia. Fue un tipo consecuente como Dios manda, aunque su Dios era rojo y descreído. Después que se jubiló, lo borraron de la nómina de los privilegios y de los privilegiados históricos. Tuvo el mal tino de conformarse con ser toda la vida lo que llamaban “un cuadro”, y no preocuparse por aprender oficios. Nunca intentó fabricar ni siquiera una guaracha, aquellas espontáneas alpargatas con suelas de neumático recapado, o hacer de alquimista de barrio fabricando alcoholes en alambiques caseros para consumo de cederistas* recalcitrantes. ¡Nada! Un simple cuadro honorífico con marco de madera, banquete de comején. Pero siente orgullo porque gozó de los tiempos de la ubre bola**, (proletarios de todos los países...), los tiempos en que se hicieron gárgaras con Gagarin y logramos poner al primer mestizo en la órbita espacial.